viernes, 2 de agosto de 2013

Furia

Cuando me enojo
siento que no estoy
en mi cuerpo
ni en mi mente.
Sólo siento furia
y siento que me ahogo
y pierdo
todo
nada
la razón.
Y me pregunto hasta cuando
y no me puedo responder,
y me digo basta
pero no me escucho,
me ausento
y la furia presente
me destroza
te destroza
nos destroza.
Pero tú me sigues queriendo
a pesar de que yo te siga odiando.

jueves, 4 de julio de 2013

La cajita del riñón perdido.

Llegó mi amada hermana con su enorme panza, y yo me emocioné tanto al verla, corrí y le abracé y le besé mucho y por último miré su panza y le dije:
-¿Puedo tocarla?
-Hum… si – me respondió.
Le acaricié y me sorprendí cuando sentí que el bebé se movía, sobresaltada le levanté descontroladamente la remera y vi entonces que se movía la piel. Ella no pudiéndome atajar se deja, y cuando le levanté toda la remera y toda su panza quedó descubierta, note que el bebé se hacía mas y mas visible. Hasta que quedó el bebé descubierto y sólo su pequeño estómago quedó pegada adentro de la panza de mi hermana. Sorprendida le arranqué al bebé y ella angustiada me dijo que se tenía que despegar solo, explicándome que los riñones no se habían desarrollado en su totalidad, que uno de los riñones quedó dentro de ella y el bebé no sobreviviría.
No sabía qué hacer, oscureció y ya no estábamos juntas. El bebé se había perdido y tenía que encontrarlo, a él, a sus riñones, que mi hermana había echado y guardado en una cajita especial.
Empecé a desesperarme, a correr por todos lados buscando a mi hermana que se sentía tan mal porque su hijo perdido dependía de una cajita también perdida. Ya no tenía esperanzas, se quería suicidar.

Después de buscarla por todos lados y no hallarla, encontré a unas personas que dijeron que habían encontrado al bebé, pero que este moriría rápido sin sus riñones. Busqué a mi hermana llorando, quería decirle que solo teníamos que encontrar la cajita en donde estaban los riñones.
Al fin, la encontré. Pero ella corría de mí. Le empecé a gritar, a decirle que fue mi culpa, que me perdone. Dejo de correr, se echó caer y empezó a llorar amargamente, le alcance y le quise abrazar pero no me dejó. Volví a pedirle perdón, le dije que me sentía mal por ello, que todo fue mi culpa, entre sollozos le dije que encontramos a su hijo. Se seco las lágrimas, me miró y sonrió. Saco de su bolso la cajita. Nos echamos a correr para el hospital en donde estaba su hijo. Ella feliz y yo sin culpa.


lunes, 8 de abril de 2013

Dos tristezas entre disfraces.


Había una fiesta de disfraces en toda la ciudad, me cruzaba con personas disfrazadas de animales, monstruos, y de cualquier otra cosa. Iba a haber como un festival o una ceremonia, donde uno miraba había decoraciones y personas en constante movimiento. Todos estaban felices. Yo también tenía mi disfraz, aunque yo no quería disfrazarme.
Yo tenía un auto, era de color gris, dos puertas, muy bonito. Pasé a buscarla. Yo sabía que ella estaba mal. Yo sabía que ella estaba triste, porque me había dicho anoche, antes de que yo me acostara a dormir. Y creo, que por eso ella estaba ahí, conmigo. Nos fuimos al supermercado, me dijo que le preste dinero y entonces le di lo que tenía. Comprar la distraía, accedí por eso, porque al menos no lloraría mientras estuviera ahí. Era mi ahorro y soy tacaña, pero fue una excepción, no me importó. Me pidió que buscara más dinero de su casa. Me fui a buscar con mi auto, me bajé y cuando volví con el dinero hacia el auto me di cuenta de que lo había dejado con el motor encendido y la llave puesta. Me angustié porque pensé que sería una gran pérdida si me lo robaban.
Entonces para regresar yo ya no sabía en donde estaba, todo el lugar se me hizo desconocido. Empecé a desesperarme, porque ella me estaba esperando y ya estaba oscureciendo, el festival empezaría pronto y yo tenía que asistir. Me perdí, y en lo único que pensaba era en que no quería decepcionarla, no cuando en un momento tan difícil para ella yo podía hacer la diferencia y hacerla sentir bien. Además de que ya estaba harta de ser fracaso. Seguí buscando el camino y seguí perdida. Empecé a pensar en desistir. Pero no quería escuchar su regaño, no quería oler su decepción. Seguí buscando y de repente encontré el lugar. Fue un gran alivio. Le di aquello que me pidió y entonces salí a esperarla afuera. Ya estaba oscuro, el supermercado estaba cerrando. Me senté en el peldaño. Aparece una joven, me habla. Dos minutos después sale ella y nos vamos en mi auto.
Al llegar a mi casa, busqué mi disfraz. Encontré entre mis cosas su cajita de metal, y su barba que me probé. Me reía mientras me miraba en el espejo, y me preguntaba cómo se vería él sin su barba. Me disfracé, no sé de qué. Tenía flores, muchas.
Seguí a una multitud y de repente estábamos en la oscuridad, en un sendero fino y largo. Voy a morir aquí; pensé. Me agarre de la túnica de la persona que iba en frente para no perderme. Estaba oscuro, tan oscuro que no se veía nada. Negro. No te sueltes, no te sueltes, no te sueltes o aquí te mueres; pensaba mientras caminaba rápido agarrando el pedazo de tela. Al fin una luz, ya estábamos en el lugar del festival. Y me acordé de ella, necesitaba saber de ella, si no estaba pensando en suicidarse. Había mucha gente, mucha distracción.
Estaba ahí al  fin con ella, íbamos a dormir juntas, era lo que yo más ansiaba, pero a pesar de tenerla a mi lado sabía que se iría pronto, tal vez en una semana, mañana o en ese preciso momento, me sentía insegura y triste al mismo tiempo. Yo no quería que ella se vaya, al menos no con él. La miré, y ahí estaba ella, ordenando su vida tan miserable como siempre, sentía su angustia y como se ahogaba en la mierda que la rodeaba por dentro. Sólo quería abrazarla pero mi frialdad no me lo permitió, pero le dije que la quería. Podía sentir que compartíamos una gran tristeza juntas, y eso nos unía.

martes, 2 de abril de 2013

1. 2. 3. 4. 5.


1.

A: No abras las cortinas…
B: Abriré, ya sabes que los vecinos aquí piensan mal cuando uno anda encerrado.
A: Pues solo hicimos el amor, ¿Qué tiene de malo?
B: Abriré por que los vecinos podrían pensar que cometimos un crimen.
A: ¿Un crimen? ¿Cómo? ¿Asesinatos? ¿Qué asesinamos a nuestros dos hijos?
B: ¿Matarías a tus hijos?
A: No.
B: ¿Me matarías?
A: ¿Por qué preguntas eso?
B: Mírame, ¿me matarías?
A: ¿Por qué lo haría?
B: Para matar recuerdos…



2.

A: ¿Ya no vas a rechazar a mi hijo?
B: Si. Lo seguiré haciendo.
A: ¿Por qué? Es también tu hijo.
B: Lo sé.
SILENCIO.
B: Lo sé, es mi hijo.
SILENCIO.
A: ¿Por qué lloras?
B: No es nada, estoy algo frustrado.
A: Ya sé que no lo quieres…
PAUSA.
A: ¿Quieres comer algo?
B: Si.
A: Vamos al restaurante que está a tres cuadras, luego a un bar.
B: Perdón.
A: Apúrate.



3.

A: Cuéntame ¿cómo has estado en estos días?
B: Bien.
A: ¿Cómo van los estudios?
B: No me interesan mis estudios.
A: ¿Cómo están las cosas en tu casa?
B: Normal. Mis padres no dejan de pelear. Todos son un fastidio.
A: ¿Y tu novio?
B: Estuve recordando muchas cosas. Pero eso es lo de menos, quiero decirle que usted me parece una terrible persona, es usted muy cruel conmigo. Me hace preguntas, las mismas preguntas estúpidas de siempre. Oh, se ríe conmigo cuando las cosas van bien. Oh, pone cara de QUE RAYOS DICES o QUE RAYOS HAS HECHO o POR QUE DIABLOS ESTAS ASI cuando vengo con una crisis. Y no soporto esos mohines, no los soporto. ¿Sabe qué? Tengo ganas de acuchillarla. En fin, mi novio es encantador.



4.

A: Hace 3 semanas conocí a un hombre. Es agradable.
B: Pues bueno.
A: No sé qué intenciones tiene conmigo.
B: Pues pregunta.
A: No.
B: Pues jódete.
A: Tengo miedo de escuchar lo que no quiero.
B: Pues no preguntes.
A: Quiero saber sus intenciones.
B: Pues decídete.
A: Algún día me dirá. O lo sabré de todas formas.
B: Pues bueno.
A: Está comprometido. Hoy nos besamos. Creo que me gusta, y le gusto.
B: Pues quiere acostarse contigo.



5.

A: ¿Cómo me has encontrado?
B: Eres la persona más triste en este lugar.
A: ¿Qué tanto la conocías?
B: Lo suficiente para apreciarla.
A: Háblame de ella.
B: Un abismo precioso. El árbol con más dulces frutos. La que no merecía siquiera llamarse humana, no encontré en ella nada estúpido nunca. El error perfecto que Dios pudo haber hecho, la montaña más alta y vistosa: la que acaricia al cielo. La flor más marchita de algún jardín pero la que perfumaba con aromas encantadores todo aquello que olía bien podrido, porque a pesar de su tristeza que la dejaba tan fea nunca dejó de transmitir lo que ella en verdad era. El libro más emocionante que uno podría leer, esa era ella, era pura poesía.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Algunas palabras


Algunos mares se hicieron de lágrimas.
Algunas lágrimas se secaron en tu rostro.
Algunos rostros te agradan o te dan miedo.
Algunos miedos te abrazan fuerte.
Algunos abrazos te llenan de amor.
Algún amor te rompe el corazón.
Algún corazón espera tu llegada.
Alguna llegada puede ser una persona.
Alguna persona te daña.
Algunos daños causan grandes heridas.
Algunas heridas duelen para siempre.

¿Dónde estoy?


No sé donde me fui, donde me quedé. Lo único que sé es que no estoy aquí y tal vez nunca más lo esté.
No sé si estoy muerta o perdida, pero tanto me cuesta encontrarme.
En mis sueños también estoy enojada.
La realidad me ahoga, y mi imaginación es mi salvavidas.
No puedo hacer promesas ni tomar decisiones.
No puedo querer con pasión, no puedo quererme a mí misma.
A veces no siento nada.
Otras veces solo siento ira.
Todavía me cuesta adaptarme a este mundo. Aun no estoy segura de que este sea un lugar en el que quiera estar. El mundo, quizás, no sea para mí.
Una dosis de dolor para calmar otro dolor.

viernes, 15 de marzo de 2013

Sin vos, yo nada.



¿Qué voy a hacer cuando me deseches? 
Llorar.
Siempre lloro. 
Arrancarme el corazón.
¿Qué corazón?
En mi interior no hay más que un vacío infinito. 
Tú mirada ebria, insegura y a la vez fuerte es algo que siempre voy a recordar.
Recordaré nuestros silencios, nuestras risas y nuestros llantos.
También nuestros abrazos, nuestros besos y nuestros diálogos. 
Te volviste todo para mí en contra de mi voluntad, que si te vas me quedare vacía. Más vacía. 
Prácticamente yo dejaré de existir.

lunes, 29 de octubre de 2012

...


El cuervo baja y devora la carne putrefacta.
El sediento desierto grita por un cielo triste y sus lágrimas.
Por las noches la luna es inspiración de los hombres malvados.
Muertes. Y más muertes. No se soporta aquel dolor.
Vísceras destruidas, mentes atrofiadas, abrazos rotos, besos envenenados.
Silencio. No hay calma. Solo silencio y destrucción.
El apocalipsis ha llegado a nuestras almas.
Aquellos lobos, se llevaron nuestro corazón.
 Calma. No hay silencio. Solo calma y odio.
No hay caminos, no hay por donde volver.
La oscuridad reina junto al silencio mudo.
Miedo. Sangre. Pupilas dilatadas. Desespero.
El viento te atrapa y los recuerdos te golpean.

Casi me siento inmortal


Voy caminando
por aquellos caminos oscuros y solitarios
Pero no tengo miedo
aunque sé que existe el peligro
Llego a mi casa
No me paso nada
Estoy viva, casi me siento inmortal
Y mis gatos maúllan
no dicen raul, rawr ni miau
Dicen mamaoommammmaoo
Tienen hambre como yo
pero yo siento tanta rabia
que el hambre pasa desapercibido
Siento una atmosfera pesada
Mucho hastío
Tanta congoja
Y los gatos que no se callan
Y el viento que no deja de violar
a las hojas
y a las ramas
Y no deja de asesinar
a las hojas
y a los insectos y a los pájaros
que se posan sobre las ramas
Me empieza a doler la cabeza
Mi familia me da dolor de cabeza
Mi novio me da dolor de vagina
Y mis gatos hambrientos
no dejan de maullar
maoommaoomaa.

lunes, 17 de septiembre de 2012

El llanto de la noche


Llora porque el sol dejó de alumbrar y vuelve a estar en la oscuridad, sólo.
El sol le abriga de la soledad que por la noche es inevitable.
La noche suspira silenciosa, le susurra cuentos que le causan pesadillas.
Sin embargo él está acostumbrado a las pesadillas.
Despierto o en sueño, su vida es una pesadilla.
Llora siempre por nimiedades, por miedo a la oscuridad, por no ser él.
Llorando va, llorando viene.
Llora siempre.
Por la noche. Siempre llora.