lunes, 7 de mayo de 2012

Voces del más allá.


Corazón cansado, vísceras dormidas.

Cierro los ojos bajo el sol, y veo todo de color rojo. Veo sangre.
Gemidos de pasión, gemidos de dolor.
Cielo infinito, almas eternas perdidas.
Sabiduría enterrada, desamores bebiendo tequila en un bar.
Soledad compartida, sentimientos escondidos.
Lágrimas sin rumbo, pecados cometidos con gusto.
Lenguas malévolas lamiendo heridas de la vida.
Sinfonías de destrucción, el temor que causa tu mirada.
La visita a un cementerio: el recuerdo de que tengo vida.
Corazón roto, cuerpo sin vida.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Mi ángel.

Pequeño ser que viniste sólo para ser ángel, y despertar en mi la locura de tener a un ser que nunca me abandone. Me perdí con tú ausencia en la oscuridad, pensando que me vendrías a buscar. Pero comprendí que tu lugar no se encuentra en donde hay tinieblas, sino allá, arriba donde tú puedes brillar.

Miro hacia atrás y recibo recuerdos del pasado, construyo un mar sin fin con mis lágrimas, un cielo eterno con cada suspiro, doy una puñalada a mi corazón cada vez que te llamo, cada vez que te pienso.

Mi alma ya no me escucha, y mi vientre ya no me habla. Tengo miedo, abrázame, consuélame, susúrrame, ámame desde arriba; quiero acurrucarme en tus alas, dejar de tener frío y sentir este vacío.

Hay tanto que vivir, y sólo el cielo sabe cuanto yo te amo. Te tuviste que marchar y mis días desde entonces están de luto hasta que yo te vuelva a ver, porque olvidarte jamás podré.

Recuerdos que matan.

Entre tanta tristeza disfrazada de lujuria y alegría tratamos de coser las heridas abiertas causadas por el desamor. Pero aquellos sentimientos que queremos llevar a un ataúd, bajo la tierra, queriendo que todas las emociones mueran, y nunca más resuciten, están más vivas que nunca, y con el esfuerzo de cerrarlas, abrimos más con un sólo recuerdo.

Eme aquí, poniéndome una mortaja porque aquel hombre se ha llevado todo de mi, hasta mi último suspiro, y ahora estoy muerta. Estoy lista para acostarme en un sarcófago y asfixiarme completamente. Pero antes, preparo lentamente mi epitafio, escribiendo aquel poema que un día me dedicaste.

Todo es tan espeluznante. La soledad apesta y yo, tan aturdida por recordar aquellos momentos que pasamos en el peldaño de mi casa. Subyagandome lentamente entre los recuerdos de tus besos, vuelvo a desearte con desesperación.

Miro las fotos estilo vignette y lloro, toda esa jovialidad desaparece y empiezo a odiar aquel vestigio. Concluyo que estuve viva mientras estaba con tu preciosa piel, pero ahora que no te tengo, viva estoy mientras no te pienso. Te pienso, y muero lentamente de nostalgia, de tristeza y de ira.

Me acuesto, cierro los ojos, te recuerdo y muero.

miércoles, 1 de febrero de 2012

La olla junto a la lapida

Miércoles 12 de mayo de 2004.
Estamos haciendo trabajos manuales en el colegio, un regalo por el día de las madres que también sirven como puntos para la materia. Todas trabajamos ansiosas. Yo me llamo M. Y tengo 13 años, tengo una hermana de 20 años, la mejor egresada del colegio en donde estoy estudiando, todas las maestras dicen que debo seguir su ejemplo, y yo me esfuerzo mucho, pero ella siempre es la mejor en lo académico. Mi padre está enfermo, los vecinos siempre nos ayudan con rifas y gracias a eso él se encuentra en un estado mejor. El es 'médico', elabora remedios naturales.
El regalo consiste en una olla pequeña de cerámica, adentro le rellenamos de arcilla fresca y ahora le estamos pegando fideos de todo tipo, arroz, porotos, etc. Está quedando lindo y todas opinamos que a nuestras madres les gustará.

Jueves 13 de mayo de 2004.
Continuamos trabajando, lo que pegamos ayer, hoy ya está seco y eso significa que podemos continuar. Pintamos todo con barniz, quedó más brillante y la olla de cerámica en realidad luce muy bien.

Viernes 14 de mayo de 2004.
Estamos poniendo los últimos detalles al regalo, le pusimos cintas alrededor de la olla. Ya está todo listo, sólo falta entregar nuestros regalos. Todas las compañeras estamos contentas, el trabajo fue todo un éxito.

Sábado 15 de mayo de 2004.
Hoy desperté un poco triste, mi casa es un poco fúnebre y desordenado, tengo muchos loros, cotorras y otras aves. Alrededor de mi casa hay muchas plantas. Casi no recibo visitas y mi hermana tampoco.
El gran día llegó, el día de la madre. Para la entrega de trabajos del colegio y obsequio para las madres, se organizó una misa, seguida de un acto cultural.
Todas mis compañeras están presentes, y ya le entregaron sus regalos hechos por sí mismas. Todas están felices, entusiasmadas. Entre tanto alboroto viene una de mis compañeras, yo con mi olla en la mano le sonrio, y ella me pregunta:
-¿Y tú madre? No le has dado aún el regalo..
Yo bajé la cabeza y le dije:
-Más tarde le voy a dar..
-¿No pudo venir?
-No, ella ya no está conmigo desde hace tiempo. Voy a llevarle la olla al cementerio, le voy a dejar la olla junto a su lápida.
Mi compañera se quedó anonadada, bajo la cabeza y con tristeza me dijo 'lo siento', yo sonreí, y ella no supo que hacer.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

"Para las desgracias el tiempo es eterno, y nunca es un buen momento para hablar de ellas."


Llorar juntas es algo que no quise. Pero ¿comprenden ustedes lo que es sufrir en soledad?. Me he castigado sola por cosas que ella no lo haría, y saben que, me arrepiento, todos mis actos son tan pueriles, yo no me entiendo, es tan doloroso ver mis marcas y pensar que me aumentarán la dosis, pues no me equivoqué al pensar en tal cosa.

Un abrazo que llena, unas lágrimas que acompañan, y unas palabras de aliento y desesperación. Nunca quise lastimar, entonces me lastimé a mi misma. Pero una confesión como esa, lastima el doble a la persona a quién no quise hacer daño ni con la mirada.

Susurro miedos en el vacío de mi mente, siento frío en el fondo de mi alma; ¿quién está ahí para abrazarme? Ella. Solamente ella y nadie más. Los caballeros dejaron de existir. Me vuelvo loca con mis idilios, no puedo dormir pensando en aquellos recuerdos tan inocentes.

Desearía que todo fuera diferente, no quiero ser la de antes ni la de ahora, lo siento.

viernes, 18 de noviembre de 2011

A un mes de tú ausencia pequeño sol,
solo siento a la oscuridad en mi interior.
La reminiscencia me ataca,
me asusta, me golpea, me hace monstruo.


Te recuerdo y te deseo,
me dejaste con las ganas de darte todo.
Quería ser feliz contigo, quería todo contigo,
pero todo quedó atrás, ahora ya no estas.


Mi amorcito.
Te querré siempre.
Te recordaré siempre.
Fuiste lo mejor en mi vida.

domingo, 30 de octubre de 2011

Loca con la muñeca.

Saqué una muñeca mientras te fuiste, empecé a darle cariño y a llamarle hijo. _No quería que pienses que estoy loca cuando me vieras con la muñeca, pero yo no podía esconder a mi hijo, esa muñeca era mi hijo y ya no podía guardarlo_. Volviste a mis brazos, pero no me sentí protegida, me sentí con miedo. Desapareciste desapareció la muñeca, y desapareció mi dolor y miedo. "No estoy loca"; me repetía, mientras sabía que lo estaba.

jueves, 27 de octubre de 2011


Ahora podre salir a la calle con la esperanza de poder reír todo el día, pintarme las pestañas sabiendo que no vas a estar ahí para mancharme los ojos con las palabras que hacen que de mis ojos broten agua salada.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Soledad

Demasiado triste como para llorar. Destrozada pero no hecha pedazos. Nada resulta dulce, nada es agradable para estos ojos que solo ven desgracias, para estos oídos que sólo escuchan voces malévolas. Todo lo que era fácil ahora es difícil, lo que no dolía empieza a despertar, y entonces mi alma grita de dolor. Inquieta está la lujuria dentro de mi, pero la pereza la aplasta y ella se deja sucumbir. No hay nada mejor que respirar profundamente entre tus brazos, hundirme en tus besos mientras bebes mis lágrimas. No hay mejor cosa que el diálogo de nuestras miradas, que a veces hasta dicen mas que nuestras voces. Pero te fuiste lejos, y no te encuentro. Palabras inconexas, recuerdos e ira es lo que me que queda, a parte de mi fiel amiga: la soledad.

miércoles, 31 de agosto de 2011

¡Feliz día del blog paraguayo!